Pequeña Ración Individual de Personalidad

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Archive for the ‘Reflexiones’ Category

El post que no quiero escribir hasta que acabe la carrera.

Posted by Rufo en 9 marzo, 2008

Este no va a ser ese post, pero aviso: estoy hasta los cojones de la carrera. Dicho queda.

No porque sea dificil, no porque se me haya atrangantado, ni porque lleve mucho tiempo aquí y esté estancado, por nada de eso. Que si, que también, que son razones de peso, pero no son esas la razones.
La razón es ver que lo que tengo que estudiar ni remotamente se parece o tiene que ver con lo que se supone tendría que ser. ¿Es nuevo lo que digo? no, pero necesito decirlo. Se supone que mi carrera es la carrera que mas se ajusta y mas cerca me deja de aquello que quiero ser, pero eso sigue siendo demasiado lejos. Y no lo digo por la impresión de que me va a dejar poco preparado (esa sensación la tenemos todos). Sencillamente me embarga constantemente la sensación de no saber que hago aqui. Uno sigue adelante, si, sin tener las ideas muy claras y con tal vez demasiada poca prisa, pero uno sigue. No voy a hacer ahora un alegato en contra de la titulitis que hay en este país, pues pecaría en demasía de hipócrita (y ya llevo mi carga), pero podría estar estudiando cualquier otra cosa y creo que seguiría teniendo la misma sensación que la que tengo aquí.

i'm beginning to see the lightPor supuesto que voy a acabar la carrera, tengo que acabarla y quiero acabarla. Que nadie se preocupe por ello, los planes son los mismos de siempre. Por el tiempo invertido, porque estoy más cerca del final que del principio, y porque realmente no creo que haya nada que me guste más.
Antes, para quien no lo sepa, os cuento que estudio Ingeniero Técnico en Diseño Industrial en Málaga. Lo que me espera probablemente es acabar diseñando muebles para ikea o sucedaneos, nuevos modelos de abrelatas o un flexo megachachipiruli. Tengo muy claro lo que me gusta, y por desgracia no es trabajar en eso, aunque si lo que más cerca está. Lo peor es que lo que se estudia en la carrera parece que ni se acerca a eso. Tengo muy claras mis pasiones, y no me he metido en esta carrera ‘porque no sabía en que meterme’: sencillamente dentro del estrecho abanico de opciones, era la más prometedora.

¿Cuales eran las otras carreras? Pues miren ustedes, las otras opciones que tenía eran Bellas Artes, de la que me abstengo de hacer comentarios (ya he oido bastante de fuentes fidedignas), y la otra, Comunicación Audiovisual. Todo muy bonito, muy artístico, y probablemente me hubiera defendido bien, laboralmente hablando, de haberlas acabado. Pero la verdad es que me tiraban las ciencias, me veo capaz en ellas, me mola una ingeniería, aunque sea un peritaje (en España no hay superior de Diseño Industrial).
Me gustan las ciencias. Me gustan las ciencias. Me gustan las ciencias. Me gustan las ciencias... algo resuena en mi cabeza.

Bueno, pues si, me gustan las ciencias, pero acaban siendo algo tan complejo, complicado, abstracto… adjetivos que se aplican tanto a lo que intrínsecamente son, como en lo que concierne a mi relación con ellas. Me gusta la ciencia, pero al final me gusta la ciencia de Punset y sus Redes, la de Carl Sagan, la ciencia que te hace pensar, que te ofrece respuestas; sus metodos, lo que puede aportarnos, la forma de la que nos condiciona; la ciencia que te ayuda a comprender mejor el mundo y universo en que vivimos. Claro, así es facil que te gusten las ciencias, te gustan hasta que tienes que calcular las tensiones tangenciales y normales en el punto 1 de una pieza A sometida a un esfuerzo axial de tracción de X newtons en el par cinemático Pascual
Y esto lo dice uno que desde 2º de Bachiller tiene atragantadas las matemáticas. Y diréis, ‘pues vaya huevos cuadrados, Rufo, tienes de meterte en una ingeniería’. Y yo os digo: pues si, aquí están.

Por cierto ¿como creéis que elegí la carrera? Fue surrealista, una decisión de un minuto. Tan sencillo como acudir al despacho del orientador de mi instituto, compañero de mi padre, y tener una conversación tipo:

– ¿A ti que te gusta?
– Ordenadores y dibujar.
– Y también te gusta la física y las ciencias, ¿verdad? (*él por supuesto controlaba mi historial)
– Sip.
– Pues lo tuyo es Diseño Industrial.
– Vale.

Así tiré para Málaga, después de un absurdo año que no me sirvió ni para sacarme el carnet del coche (me tiré los primeros cuatro meses en Jaén en una surrealista paranoia absurda llamada Informática de Gestión), y aquí sigo todavía, en mi sexto año de Ingeniería Técnica en Diseño Industrial (y los que me quedan) en una carrera teóricamente de tres.

Y la pregunta, (la maldita pregunta): ¿Tan dificil es?. Pues si, y pues no. Con todos mis respetos, no es un Magisterio en Educación Física ni una Publicidad, pero tampoco es Ingeniería Superior. La mía es un “sencillo” peritaje de tres años, y además de los fáciles (quiero decir, entre I.T. Mecánica, Electricidad, Electrónica y Diseño Industrial, la más fácil es la última). Por supuesto hay asignaturas que se las traen y se le atragantan al mas pintao, pero eso no justifica que me la esté sacando esto al ritmo que llevo.

Con respecto a estar tardando tanto, sencillamente ME HE TOCADO MUUUUCHO LOS HUEVOS. Es la triste y vergonzosa verdad a la que como escarnio público autoimpuesto me obligo a vociferar aquí. ¿De donde pensáis que sale tiempo para flickr, para blog, para tantas cosas en Photoshop, en 3d, en vídeo? Para colmo soy leeeento, remoloneo, doy vueltas, la gente que convive conmigo suele tener que esperarme cuando hay que hacer algo…
Pero volviendo al tema, me agobio en exámenes, entonces aprieto y saco un par de asignaturas en el mejor de los casos y ninguna en el peor (y suerte que no desaprueben asignaturas): mi media roza alrededor de cuatro anuales. Pero el resto de meses (lo siento papá y mamá, que voy a decir que no sepáis, seguro que María lee esto y os lo enseña) me estoy tocando las pelotas. Voy de vez en cuando a alguna clase (que para colmo las tengo en mayoría por la tarde), y hago si hay que hacer algún trabajo en grupo. Pero ya esta. El resto del tiempo pamplineo, con internet, con Photoshop, con 3ds Max o programa de turno. No tengo amigos en la facultad ni nunca me he preocupado por tenerlos, lo que implica no tener a quien preguntarle cosas, pedir apuntes o exámenes pasados resueltos, etc. Paradójicamente, mis dos compañeros de piso estudian lo mismo que yo: uno ya ha acabado, (aunque misteriosamente no recuerda nada de lo que supuestamente ha estudiado al preguntarle, ¡pero su expediente está ahí!); y el otro con la cosa de que trabaja tampoco se le puede pedir más. Por lo menos trabaja, y de hecho va poco más o menos igual que yo.

4 MagnificosDebo mencionar a mis amigos (amigos que estudian en mi facultad, amigos con los que misteriosamente nunca coincido allí), que son iguales o ‘peores‘ que yo. Somos casi todos de Ingenierías, nos conocimos el primer año en una residencia y somos misma carne, misma calaña: Dios los cria y ellos se juntan. Nadie me podría decirme ‘no te juntes con ellos que son mala influencia’ por que posiblemente yo sea igual de mala para ellos. Imaginad el resto. Eso si, son mis mejores amigos, los quiero mucho y no los cambio por nada.

Al final, cuando tengo una conversación con alguien (después de yo emitir la autoindulgente al tiempo que defensiva frase ‘es verdad que he sido muy vago’), me dicen: ‘bueno, no pasa nada’, o ‘a todos nos ha pasado lo mismo’, o ‘tampoco ibas a ponerte a trabajar con 20 años’, ‘así, creas o no, también acumulas experiencia’, ‘no tengas prisa en acabar la vida de estudiante’… o cualquiera de sus variantes. La pura verdad es que tengo 24 años y todavía no he pegado palo al agua. Por supuesto me asusta enfrentarme al mundo laboral, no sé como sobrellevaré levantarme si o si todos los días por la mañana asi como tener mucho menos tiempo libre. Pero sencillamente, no se puede demorar más, y tengo ganas de tener ese tipo de libertad de la que como estudiante no dispongo. Y por no hablar del hecho de que yo, los de mi panda y todos los que son como nosotros somos unos mantenidos, no apreciamos lo que tenemos, no aportamos nada a la sociedad y no hacemos otra cosa que chuparle la sangre a nuestros padres: como muy bien definió una vez uno de los nuestros, Hannibal Lecter babearía por nuestro hígado.
Pepito Grillo hace bien su trabajo: atormenta. Pero sigue sin hacer que estudie.

Diseño Industrial se me esta atragantando, y es fácil pensar que tal vez haya sido un bocado grande para mi. Sin embargo, sé que no soy tonto, soy capaz de sacar esto; pero no desde luego con mi sempiterno sistema de mínimo esfuerzo.
Además, creo que no me he vendido, no he renunciado a mis verdaderas pasiones (que si, son las artes plásticas y el también el cine) a cambio de estudiar otra cosa que me dé más seguridad. Que si es verdad que la pela es la pela y entre las tres que me gustaban, Diseño Industrial es la que más garantías me ofrece, pero lo cierto muchos de mis ídolos, gente que hace eso a lo que yo me quiero dedicar, mis Santiago Calatrava y Steven Spielberg particulares son Ralph Mcquarrie, Syd Mead, Doug Chiang, H.R. Giger, todos ellos diseñadores industriales: de hecho ese sería uno de mis sueños: acabar diseñando naves espaciales y robots para una película de ciencia ficción, (de exito a ser posible) aunque me puedo conformar con un videojuego -notese la retranca-. Como he dicho, es un sueño, por pedir que no quede, pero ni el tiempo ni el esfuerzo que estoy poniendo tienen pinta de llevarme en esa dirección. (el otro sueño es acabar ¡en la ILM! de eso hablaré en otro gran post en preparación)

Me permito escribir este post (que repito, no es el que quiero escribir hasta que acabe la carrera) por que al menos he tenido un cambio. He encarado lo que hay que encarar y creo que empiezo a tener cogidas por los huevos esas asignaturas malditas, en vez de ellas a mi: les he perdido el miedo. Ya me he quitado algunas, ahora sé que puedo acabar, aunque me cueste. Empezando por Matemáticas de primero (si, las de primero, Fundamentos: he tenido un amargo encuentro con ellas este febrero, en septiembre caen fijo), Sistemas Mecánicos, Diseño de Máquinas, Diseño de Estructuras, Diseño de Instalaciones de Fluidos y Térmicas, Diseño de Instalaciones Eléctricas… ¡Vaya nombres, eh! Son todas esas que te vas dejando, esas que por cobarde, inútil, inconsciente e insensato no te atreves a encarar. Vas sacando las marías, manteniendote de cara a la galería mientras familiares te van preguntando si has acabado ya (aunque, total, cuando acabes esa pregunta la van a cambiar por ‘¿estas trabajando ya?’). Y esas asignaturas se van quedando. Y cada año aprietas un poco más, suponiendo que te vas a sacar más asignaturas, cuando lo que pasa es que su dificultad se incrementa a causa de un nefasto e insensato criterio de selección libremente escogido, acabas por sacarte solo tres o cuatro, más dificiles, eso si, pero igual número que todos los años…

Bueno, no he dicho nada nuevo ni nada que no le haya pasado a algún estudiante en algún momento. aquí dejo este ladrillaco, siento el tostón, perdón por las disculpas, y reivindico una vez más mi derecho al pataleo y a escribir en este, mi blog: bien que me viene algunas veces dejar por escrito ciertas cosas, pues normalmente me ayudan a pasar pagina. He de decirlo, es probablemente el post más sincero que he escrito en este lugar. Gracias por todo.

Y atentos al tema que va a haber cambios por aquí. Saludos.

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La ley del mínimo esfuerzo

Posted by Rufo en 16 febrero, 2008

Me hace gracia recordar cuando los profesores nos reprochaban usar ‘la ley del mínimo esfuerzo’ como lo más tremendo del mundo.
¿Porque cojones no llamar a las cosas por su nombre, y llamarla sencillamente ley de la “optimizarión de la energía”, o “economía del esfuerzo”?

Ahora ya en serio, hablar de la ley del mínimo esfuerzo es un perogrullada (jamás había usado la expresión perogrullada). Tenemos la economía, la estrategia y la eficiencia como máximos logros del conocimiento de la humanidad, y resulta que en clase nos decían que gastásemos ‘más energías de las necesarias’ para… para que ¿para aprobar raspado? ¿para sacar un diez?.
Nadie se esfuerza más de lo necesario para conseguir su objetivo o meta planteada, y me explico: digo nadie, y digo esfuerzo como sinónimo de sacrificio, pues este no existe si en verdad disponemos de medios para ‘derrochar’. Dicho de otra forma, nadie sensato debería matar moscas a cañonazos. Si quieres sencillamente aprobar, (y los que caen en el saco de ‘la ley del mínimo esfuerzo’, ciertamente, es el sencillo objetivo que se plantean), estudiarás lo justo para conseguir esa nota. Si quieres un 10, estudiarás y te esforzarás lo necesario para conseguir esa nota. Y si vas sobrado, que a algunos les pasa, te miras los apuntes del día de antes y apruebas/sacas buena nota con una facilidad increíble.
Bueno, hablo de una idealización en donde sabes exactamente lo que tienes que hacer para conseguir lo que te propones. Por supuesto eso se consigue con experiencia, pero sabemos que la jodida llega justo cuando ya no hace falta: las primeras veces podemos calcular mal, asi que lo razonable es guardarse un margen de error, a eso se referían con lo de no ‘esforzarnos lo justo’ porque probablemente nos equivocaríamos al valorar que es ‘lo justo’. Alguien razonable se esfuerza un poquito más por si algo falla (porque siempre va a fallar algo), pero el caso es que nadie estudia una ingeniería superior para aprobar la física de segundo de bachillerato.

No me toméis muy en serio, yo mismo veo las incoherencias de mi planteamiento, pero me apetecía exponer la idea. Ademas, no quita que me sonría al recordar cuando los profesores me (nos) decían eso.

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¡Crece ya!

Posted by Rufo en 12 febrero, 2008

De veras, no entiendo cuando la gente te dice ‘crece de una vez’ o cualquiera de sus variantes (i.e. ‘no seas tan niño’, ‘alguna vez vas a dejarte de cosas chiquillos chicos’, ‘tío, que tienes los huevos negros’…)
Lo dicen como si ser responsable, tener un trabajo, cuidar de una familia, y/o ser consciente de las desgracias y el dolor que hay en el mundo, fuese todo ello radicalmente incompatible con con seguir disfrutando de tener un coche de juguete, hacer un vídeo con espadas de luz o ser capaz de ver una película trescientas veces, y seguir maravillándose como la primera vez.

‘Infantil’ se suele usar como algo despectivo, cuando de hecho me siento afortunado de seguir disfrutando con estas cosas, pienso que son desgraciados los que ya no las disfrutan, y temo de hecho que llegue el día en que me convierta en uno de ellos.

“Para la gente del pueblo, el día empezaba como cualquier otro..”

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Emilio Calatayud y el ‘sindrome de democracia joven’

Posted by Rufo en 3 febrero, 2008

Emilio Calatayud, ‘el padrazo’,  juez de menores de Granada al que probablemente conocéis por sus eficaces y comprensivas condenas a ‘jovenes que han delinquido’. Jaime me ha pasado el enlace a este vídeo y me parece al igual que a él muy interesantes muchas de las cosas que dice.

El enlace al vídeo original, aqui

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Acotemos el debate

Posted by Rufo en 26 enero, 2008

No es esto un post en si, es mas bien una idea/referencia que me apetece tener publicada por si algún día necesito enlazarlo o explicarlo. Creo que el nombre técnico de esto, en vez de post, es pollez. Ahí va.

¿Soy el único que está harto de ver que la mayoría de las discusiones se toman como un enfrentamiento a raíz de no escuchar lo que dice el otro, de no entender (la que es la propia definición de discutir) que ambos pueden tener razón, pues no son excluyentes las verdades que ambos sostienen?

Por ejemplo, uno dice que la Luna gira alrededor de la Tierra, y el otro le corrige y dice que en verdad ambas lo hacen alrededor del Sol. O uno dice que Cassius Clay es el mejor boxeador de todos los tiempos y el otro dice que lo fué Mohammed Ali. El clásico debate de si la Play 3 es mejor que la Wii. Uno dice que en Corrupción en Miami conducían un Ferrari Testarrossa blanco y otro que conducían un Ferrari Daytona negro (en este último caso era yo mismo quien defendía a ultranza la tesis del Testarrossa blanco xD).
El propio concepto de discusión es el de comparar impresiones para llegar a una conclusión o consenso que contenga y satisfaga las tesis de todos, es decir; reconstruir una ‘verdad mayor’, compartiendo la información (probablemente parcial) de que las partes disponen.
El uno dice A, el otro dice B, el uno no le da la razón al otro y a su vez no entiende como el segundo no se la da, e igual es a la inversa. Ambos sostienen verdades, ambos sostienen la que para ambos es su verdad, y en vez de darse cuenta que sus ‘verdades’ no son excluyentes, que con la información necesaria no debería de haber debate, se llega a un enfrentamiento en el que no se encuentra solución. Y nos encontramos ante un berreo de dos individuos que no se dan cuenta de lo que dicen, que a veces puede hasta ser lo mismo. (Por supuesto, pasa a menudo que el ‘no querer ceder’, o mejor dicho, el ‘no querer dar la impresión de que se cede’, prima sobre la voluntad de querer entender que carajo pasa)

Esto nos lleva al concepto de desinformación, a haber asentado nuestras creencias en información parcial, falsa, no contrastada o deliberadamente manipulada. Aún cuando ambas partes que discuten tienen buenas y nobles intenciones, pueden estar equivocados sin saberlo.

A no ser, por supuesto, que los argumentos de una parte estén construidos a base de falacias, que su propósito mismo sea el de mentir, manipular y llevar la discusión a su terreno, etc. Es decir, que no sean nobles sus intenciones. Saben que están equivocados, y cuando su verdad no se sostiene han de recurrir a artimañas, a juego sucio. Lo cual me allana el camino para futuros post; esa es ya otra historia.

Edito: como bien dice Zulo abajo, benditas esas discusiones que te tienen hablando y charlando hasta las 7 de la mañana. Efectivamente, en Corrupción en Miami salían los dos coches, era el quid de la cuestión xD

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Si el estúpido persistiera en su estupidez..

Posted by Rufo en 3 diciembre, 2007

…dejaría de serlo.

O al menos en teoría (y aquí me ha faltado un pelo para meter un godwinazo, pero no).
A mi que me lo expliquen: tienen el modo de pensar, el conocimiento, y las herramientas para aplicarlo. Todo está ahí, solo hay que leerlo. Y el caso es que no son tontos (y tampoco son cuatro gatos). ¿Porqué se empeñan entonces en defender lo indefendible? ¿Que falla en nuestro sistema? ¿Como tienen la cara dura de seguir diciendo lo mismo?

:: Creacionismo, Ciencia y Evolución en la Conservapedia :: (en inglés)

Increibles los puntos en los que argumentan que la segunda ley de la termodinámica es incompatible con la evolución y cuando acusan a los científicos evolucionistas de ser en su mayoría ateos…
En el fondo no es un asunto vital, pues como quien dice; mientras no se les ocurra detonar un par de cabezas nucleares encima de la mía por defender su “estilo de vida”, por supuesto respeto sus ideas y su derecho a expresarlas.

Más me preocupan los que andan diciendo que “el cambio climático tampoco es para tanto, uy, que si es que existe nosotros no tenemos la culpa”, y básicamente que el ecologismo es poco más que una nueva forma de comunismo, intervencionista y represor de las libertades…
Cuidado, que tampoco soy partidario de fomentar la histeria colectiva, de ‘el fin del mundo está aquí’ y apretarse el cinturón hasta no poder respirar, ni nada de eso: sencillamente hay que informar, educarse, dejar de hacer las cosas que hacemos mal y hacer otras tantas y hacerlas bien. Y dejarse de partidismos, politizaciones y polarizaciones. El enfrentamiento de poco sirve.

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Un cojonudo punto de partida.

Posted by Rufo en 21 noviembre, 2007

No hace mucho leí una crítica sobre “Matrix” que me encantó, ya que sintetizaba muchas de las criticas que he leído acerca de esta controvertida película: “gran aportación que ha hecho Matrix a la mente joven” (…)

Que Matrix es apabullante nadie lo duda, que es pretenciosa, tampoco. Yo, como chaval que se dejaba maravillar ante unos buenos efectos especiales (y lo sigo haciendo), quedé sencillamente aturdido por esa película, que combinaba genialmente acción, efectos visuales transgresores y una historia absolutamente sobrecogedora…
Claro, eso yo, que tenía 15 años, esa edad más o menos en la que empiezas a cuestionar, a dejar de simplemente asimilar y hacer caso de todo lo que te dicen, cuando empiezas a pensar. Y era la primera vez que veía una película en donde se conseguía algo parecido. Sin embargo fui yo el único que la vio, (mis padres y mi hermana se metieron a ver ‘Notting Hill’, película que odié intensamente), se acababan las clases y todos los amigos nos desperdigamos en verano; yo necesitaba comentar esa película y absolutamente nadie la había visto. Solo tenía las imágenes de la película en la cabeza. Estaba totalmente perturbado. Que me dejo tó tonto, vaya.

Pasaron meses, y cuando pasaban la película por el Plus pude hacer una copia (tenía la película en DVD pero no medios para reproducirla!), y tras mucho insistir, conseguí sentar a mis padres para que la vieran. No es lo mismo ver la película en el cine, que verla en una televisión que a día de hoy tiene 23 años (y sigue), en VHS mono y en scope (con esas bandas negras que tanta gente odia). Con todo, estaba emocionado pensando que mi padre por fin la vería y compartiría conmigo la misma experiencia que para mi supuso. Así nos dispusimos a verla, y con poca novedad, él estuvo atento en toda la función.
Sin embargo, al acercarse el clímax, aquel instante en que Neo resucita, ve el código en el pasillo y detiene las balas… ese mismo instante de la película en el que yo unos meses antes estaba en el cine al borde del infarto… en ese instante mi padre se levantó a para ir al baño, escupiendo sobre el mejor momento de la película, soberanamente aburrido por el pedazo de truño que le había obligado a ver. Sin piedad.
No sé si podéis verlo, pero en aquel momento me sentó como una patada en los huevos. Al acabar lo discutimos brevemente y mi padre poco más o menos comentó que “es muy fácil hacer una película asi” y que prefería películas como “El Abuelo”, que por entonces había visto. Todo el disfraz de efectos y artes marciales a él le sobraba, y respecto a la historia, no contaba nada que no supiera o no hubiera visto ya antes: se encontraba ante un pretencioso festival de fuegos artificiales que se las daba de haber inventado la rueda. Para colmo, con el rollo de los ordenadores se perdía del todo.

Ahora que uno lo ve retrospectivamente, con unos años de distancia, uno ve claro lo que puede parecer Matrix: puestos a a las malas, no es más que un refrito del mito de la caverna, todas las viejas dudas acerca de realidad vs. ficción, realidad vs. sueño. Deudora además de la clásica historia de un ‘mesías’, un elegido, pilar de prácticamente todas las religiones mayoritarias, y recordada en la laica cultura popular actual por otras obras como Star Wars o El Señor de los Anillos. Deudora también de películas como Terminator por su famosa guerra contra las máquinas (de la cual copia la estética y muchos efectos especiales) y a su vez tantas obras de ciencia ficción. Deudora de todas las películas de artes marciales de Hong Kong… Y podemos seguir… Película que bordea y rebasa en numerosas ocasiones la linea que separa el homenaje del plagio descarado. Todas ellas son acusaciones irreprochables.
Lo que hicieron los Wachowski fue sencillamente meter todo eso en la coctelera, agitaron en vez de remover y consiguieron ‘el punto’, les salió ese delicioso cóctel: lo hicieron, dieron en el clavo y crearon una obra que agitaría millones de mentes en todo el mundo y pasaría para muchos a la historia. Es ‘fácil’ hacer una película asi (una vez que se tiene la pasta), la diferencia, como siempre, se reduce a que ellos lo hicieron, mientras otros solo dicen ‘es fácil hacerlo’.

Todo esto (aparte que tenía ganas de contar alguna vez la anécdota), para comentar que, por supuesto, cada obra tiene su público, que donde para unos algo es un truño que no solo no le ha aportado nada sino que ademas le ha aburrido, para otros son obras de arte que les han descubierto un mundo nuevo, o al menos ha servido de catalizador para ello. Con este texto solo quiero hacer una introducción a algunas ideas que pretendo desarrollar más adelante, tengo bastantes borradores y necesito este articulo para referenciarlo en el futuro.

Volviendo a Matrix, decir que me llegó en ese momento de la adolescencia en que empiezas a pensar, a dudar y a rebelarte, llegó en el momento justo; y al igual que para mi para mucha gente. ¿Tiene eso algo de malo? Según lo expuesto, estaréis de acuerdo conmigo en que Matrix fué (y sigue siendo) al menos para mi una película muy buena. Y para mucha gente, igual. Y eso no se lo quita nadie: el mérito de ser un cojonudo punto de partida.

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Momentos: el “gota de fairy”

Posted by Rufo en 25 octubre, 2007

Hará como unos tres años. Volvía a Málaga para los examenes de septiembre, ese momento en el que de tu grupete de amigos solo hay cuatro en la ciudad, supuestamente con la misma obligación de estudiar que en febrero o septiembre y la misma no-disponibilidad que ello implica, contrastados con unas ganas de volver a verse y echar un buen rato de charla de botellón la plaza de la Merced.

Aquella vez solo estábamos Germán, Jaime y yo. Quedamos los tres, se acopló algún relativo más pero digamos que esa noche estábamos solos. La rutina fué la de siempre: botella de Johnny Caminante con coca-cola y yelos, gentío en la susodicha plaza, recoger los bártulos lo suficientemente tarde como para no poder entrar en ningún sitio decente y acabar, como siempre, entrado en el MetroPol; conocido entre amigos también como AntroPol.

Allí nos plantamos los tres con nuestros cojones, apáticos, expectantes, con esperanzas de que pasara cualquier cosa extraordinaria, con probabilidades aplastantes de lo contrario. Local lleno, variedad de gente, pachangueo, música, luces… seis tios rapados y petados* (*musculados) en medio de la pista…, lo de siempre. ¿Lo de siempre? Esos seis tipos eran llamativos. Vestidos del mismo modo, camisetas negras y ajustadas. Muy ‘fashion’, me parecieron. Incluso parecía que entendian: seis gays en medio de la pista sin querer saber del resto del mundo. Ni puta idea de lo que eran, la verdad. O eran gays, o no lo eran. Efectivamente, no lo eran. Reconocí el logotipo de las SS en la camiseta de uno, una esvástica en el brazo de otro, cara de pocos amigos en la de otro. Quienes uno se imagina. Asi que mejor quedarse en la esquina.

Entonces es en ese instante, (entradas ya buenas horas, cuando el DJ de turno empieza a poner música algo más ‘alternativa’ = no pachangueo), cuando no se le ocurre otra cosa que hacer sonar “Fiesta Pagana” de Mago de Oz. El local entero no esperó hasta el momento de “..alza el puño y ve…” para alzar el puño izquierdo y dar saltos mientras la tensión inevitablemente aumentaba. Era cuestión de segundos, los eskinjeds empezaron a darse puñetazos en el pecho y poner el brazo derecho en alto al grito de ‘vaspañajoderostia!

Y llegó el momento gota de fairy. Hay que estar atentos porque es cosa de nanosegundos. Nadie ve nada, solo se ve alguien en el suelo, otro dando saltos/patadas/puñetazos al del suelo y un circulo de varios metros de radio en el que no hay absolutamente nadie más. Igual que los bancos de peces se evaporan ante las fauces de un tiburón. Igual que una bandada de pájaros ante cualquiera de sus depredadores. Igual que la fina capa de grasa del anuncio en el momento en que cae la gota de fairy. En un local que no daba más de si.
Lo siguiente es una ola de porteros, aun más armarioempotrados que los nazis, que los arrastran con espectacular facilidad fuera del local. No se sabe nada más ni hay mayor incidente, ningún daño a nadie. Nada que pase de anécdota.

Supongo que lo habéis visto, pasa a menudo en las aglomeraciones; conciertos, festivales, macrodiscotecas. En una ocasión tuve el privilegio de ver uno de esos momentos desde una posición elevada: espectacular. Creo que el análisis matemático de este tipo de evento puede ser fascinante. Ese trabajo se lo dejo a otro.

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El conocimiento es poder (y II)

Posted by Rufo en 23 octubre, 2007

(viene de aquí)

El científico, del mismo modo, debe aprender a distinguir el grano de la paja, distingir la señal del ruido. En muchos momentos le llegarán datos que invaliden la teoría vigente. Estos datos, al igual que cualquier otro, deben ser investigados y contrastados. No vale un ‘testimonio’, ni un ‘caso puntual’, si bien es cierto que nos pueden servir de pista para saber hacia donde tirar. Sencillamente, hay que investigar esos indicios, para que eventualmente se revelen como prueba valida o o no. Todos sabemos como trabajan los CSI. Puede ser (y de hecho la inmensa mayoria de las veces es) un fallo instrumental, lo que llamamos ruido, que es generado por los mecanismos.
Y hablando de testimonios: las personas no somos precisamente una herramienta de precisión. Imaginamos, alucinamos, exageramos, mentimos… es decir, introducimos ruido que hace que la información dada por un solo individuo deba ser tenida en cuenta con mucha cautela.

*Por ejemplo, hay miles de ‘testimonios’ de avistamientos de OVNIs (atención, que resulta que si ves un pájaro y no atinas a adivinar lo que es, técnicamente es un OVNI: recordemos, objeto volador no identificado), y sin embargo no hay ni un solo hecho documentado seriamente, con rigor, con contraste. Ni fotos definidas, ni vídeos ni nada. O al menos… no hasta la aparición del Photoshop y los efectos digitales… Y testimonios, casi ninguno anterior al incidente de Roswell, curiosamente justo cuando se empezó a poner de moda el tema de los OVNIs. Atención: por supuesto no es científico negar tajantemente la existencia de visitas de extraterrestres (de hecho, ojala vinieran y hubiera pruebas de ello), pero la verdad es que la explicación es siempre mucho más sencilla: una nube lenticular, la estela de un avión, una refracción en las capas superiores de la atmósfera, un satélite que brilla espectacularmente, Venus al anochecer, proyectores de luz que apuntan al cielo, una gentil dosis de narcóticos o una tendencia natural a la alucinación, falta de sueño, un mentira fuera de control, elevada impresionabilidad, falta de conocimiento o sencillo afán de protagonismo. O una mezcla de todos. Todo ello, sinceramente, más probable que pensar que unos extraterrestres tipíficados viajan millones de años luz a follarse a un paleto de pueblo, con todos los respetos a los gañanes. Que curiosamente, fíjense, raramente se tiran a alguien con estudios superiores.

¿Como distinguir la señal del ruido? ¿Se trata entonces de desconfiar siempre de lo que te digan?
No se trata de desconfiar, se trata de ser siempre cauteloso, escéptico, crítico, de estar siempre alerta. De aplicar el susodicho método científico. Que si alguna vez te dicen que lo que siempre has creido es falso, lo único que tienes que hacer es consultarlo con más fuentes. Tal vez te mientan o tal vez digan la verdad, pero tienes en tu mano la posibilidad de averiguarlo.

Siempre habrá alguien que sepa más que tú, que te puede enseñar y que del mismo modo, te puede engañar. Conocer y saber coloca siempre en una posición ventajosa. La información es una forma de poder. Un trapicheo tan cotidiano como son los cotilleos son una forma vulgar y sencilla de trafico de información: saber que tu vecino le pone los cuernos a su pareja te otorga poder, por ejemplo, para eventualmente chantajearle. La información y el conocimiento se pueden usar para el beneficio de la comunidad o para el propio. Asentarse en un escalón desde el cual ayudar a más gente a subir y tener la misma vista que tu. O bien tirar piedras a los de abajo al tiempo que les pisoteas asegurándote que nadie te quite tu situación privilegiada. Tocándose los huevos, a ser posible.

¿Solución? Ser curiosos, aprender, observar, asimilar y procesar cuanta información esté a vuestro alcance. Mirando el mundo que nos rodea. Sin tragar lo que se nos diga con papas, aunque tampoco se trata de ser un desconfiado por naturaleza. Sin acomodarse. Leyendo, todo lo que pase delante vuestra. Que no sea Caballo de Troya y Ángeles y Demonios y ya. Si, leedlos (aunque no los recomendaría como primera opción), pero no os quedéis solo en eso, a ser posible algún libro de historia o ciencia seria. O mejor, varios. Por suerte, disponemos de variedad de puntos de vista. Contrastando, mientras más fuentes mejor. Que trinquéis el canal Oddisey, Discovery Channel o National Geographic y os traguéis documentales a punta pala. Y películas. Buenas y malas. No hay cosa tan mala que no se pueda sacar nada de ella. Que tengáis abiertas siempre 20 pestañas abiertas de la Wikipedia en el Firefox (y aún asi, con cautela. que la Wikipedia no deja de ser una sola fuente). Que parece que siempre que se dice de ‘leer’ parece que refiere a ‘novela narrativa’, cuando por leer, yo al menos entiendo cualquier se refiere a leer cosa que cae en tus manos (de hecho apenas leo novela, eso ya va por gustos). Desde los ingredientes del champú hasta el folleto sobre acupuntura que me ofrece la china en el paso de cebra. Pasando por un libro sobre aleaciones de titanio. O el Corán y la Biblia, aunque no seas religioso.

Que si la razón para aprender, esa que dice ‘por el simple gusto de saber más’ no te vale (que por cierto, es un placer enorme), ahí va una que tal vez lo haga: que no se trata de poder callar al otro, ni de demostrar que sabes más. Se trata, como mínimo, de que no lo hagan contigo. De que no te engañen. De que no te manipulen.
De ser libres, cojones.

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El conocimiento es poder (I)

Posted by Rufo en 19 octubre, 2007

*Una vez más, aviso: Ladrillo va.

Una cosa que (nos) suele perder a los amantes de la ciencia, y por extensión, a muchos aficionados o profesionales de cualquier especialidad es el ramalazo de desanimo y falta de paciencia que solemos tener cuando nos encontramos hablando ante alguien que no tiene la misma formación y conocimientos que nosotros. Solemos pensar o decir un ¿como es que no lo sabes?, con una sorpresa impaciente que normalmente provoca un sentimiento a nuestro interlocutor de estar siendo despreciado. Es jodidamente normal encontrarse con gente ni siquiera les suene al hablarle de las leyes de la mecanica newtoniana, o del poeta nació en Fuente Vaqueros, del análisis sintáctico de una oración o a que corresponden las siglas ADN. Son cosas que debería saber todo el mundo, puesto que se encuentran en el programa de la educación general básica, y con todo, las olvidamos. Al fin y al cabo la cultura es solo eso: lo que recordamos después de haber aprendido y olvidado, un poso. Con todo lo dicho, es completamente cierto que saber todas estas cosas no te hace intrínsecamente mejor persona. Como bien dicen en Microsiervos estos dias, se puede ser un doctor con Nobel de Medicina y seguir siendo un perfecto gilipollas.
Pero concretamente los que somos de ciencias tenemos siempre una impresión: nuestra disciplina está seriamente infravalorada. En el mismo límite de lo grave, para que más paños calientes. Incluso los que se las dan de cultos (insisto: que se las dan). La inmensa mayoría de la gente, y hay cifras que citan un 95% de la población, es científicamente analfabeta.

El principal problema de la sociedad con respecto a la ciencia es el concepto que se tiene de ella, pues solo le van la cara abstracta, tediosa y difícil, reservada para los cuatro ‘frikis’ que la entienden. Se admite: si, la ciencia es necesaria, pero ya se encargará alguien, todo esto es en una sociedad donde se celebra la frase “mejor que saber es tener el teléfono del que sabe”, donde alguna vez un amigo te pregunta si existe ‘un libro pequeñito y rápido de leer donde venga “todo”‘, y a pesar de la sangrante impaciencia implicita en el mensaje por ‘adquirir conocimiento’, ofrecerle una alternativa, el susodicho ni la hojea.

No se trata de pedirle a todo el mundo que sepa lo que son las cefeidas variables. Tal vez si eres astrónomo, por deformación profesional y ya que todos tus amigos también los son (recordemos: Dios los cría y ellos se juntan ;) ), acabas distorsionando tu percepción del mundo y te extrañe cuando te cruzas con alguien que no sabe de que hablas.
*Para más referencias, véase la serie “The IT Crowd”, de emisión habitual en la Mula.

¿Pero que carajo es entonces la ciencia? ¿De qué hablo? ¿Mecánica, electricidad, cálculo, álgebra, estadística, química, biología, geología, astronomía, informática…?¿Matemáticas y Física?. Si, bueno, todas esas cosas son ciencias. Complicadas, incluso para quien las estudia, aunque no hablo en ese sentido. La ciencia, aparte de todo lo dicho, es una forma de pensar. Es lo que llamamos el pensamiento crítico y escéptico. Y es la ciencia la que ciertamente nos enseña a pensar así, aunque corre a nuestra cuenta aprender a aplicarlo.

Los científicos, que como analizaré mas adelante caemos en el pecadillo de la soberbia, nos encanta decir una cosa. Nos encanta decir que la ciencia es humilde, pues ciertamente lo es: lo es ante los hechos. Es posiblemente uno de sus aspectos más bellos, de lo mejor que puede aportar la ciencia al mundo al que vivimos. Los científicos, por contrario, a veces no lo somos. La ciencia se somete por completo a los hechos, es humillada sin piedad cuando se presenta ante un experimento contrastado (y contrastable) que eche por tierra una bonita teoría, por bonita, elegante o útil que nos haya sido hasta ese momento. Por supuesto, derribar una teoría no es algo que se haga todos los días: es un proceso extremadamente serio y riguroso, de repetir cierto experimento cuantas veces y de cuantos modos haga falta para comprobar su validez. No se demuestra la validez de una teoría con experimentos nuevos, solo se corrobora. Lo que se demuestra, en todo caso es su invalidez.

Esto es como ser un cornudo o un traidor: la lealtad se demuestra siendo leal siempre. Ahora, basta fallar una vez…

Y el pensamiento científico consiste precisamente en eso: en comprender la globalidad de la situación, considerando sistemáticamente todos los datos, recogiendo nuevos datos si es posible y contrastándolos con la teoría destilada de los antiguos, ejecutando e ideando nuevos experimentos que pongan a prueba nuestro teoría. Siendo críticos. En eso consiste ser escéptico, en no entusiasmarse con una idea y dejar que la ofuscación nuble nuestro juicio. Lo contrario a ello es ser un radical y/o un fanático.

(sigue)

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