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El fin de semana que crecí cuatro centimetros

Posted by Rufo en 9 abril, 2006

Una buena anecdota que siempre cuento cuando sale (porque tampoco soy muy de anecdotas, esto es como C3PO, no soy bueno contando historias), pero siempre en botellones acaba saliendo esta historia… y es un buen momento para contarla (semana santa, semana de calma, amenizemos un poco esta tranquilidad con alguna memez).

Bien, la fecha la recuerdo de forma precisa: jueves 6 de noviembre de 2003 (dia mas dia menos). Yo aún vivía en una residencia universitaria, acababa de empezar mi segundo año alli y las confianzas con los nuevos, al cabo de un par de semanas de convivencia, se empezaban a asentar. La formula para conocernos, aparte del ubicuo botellón en la plaza de la Merced, era celebrar los cumpleaños: se ponia un mocho y se compraba un regalo y la tarta, luego se le hacia alguna gamberrada al cumpleañero y a beber o algo si era dia de ello. Me abstengo de dar nombres pues seguramente hay la gente implicada en aquella ocasion lo preferiría asi, pero la historia no es completa si no digo que hubo bastante hierba de por medio en aquella ocasión concreta.
El caso, es que para este cumpleaños, el dia del que estoy hablando, se hizo un bizcocho artesanal aderezado con sustancia de la buena. El bizcocho, (quemado por cierto), lo catamos todos (que se puede analizar si parais en el instante 1:30 de este video :) Con esto quiero decir que una cantidad de ingestion de hierba estaba asegurada.

El caso es que luego nos fuimos (un grupo bastante grande, hasta 20 personas calculo) al piso de unos colegas, a rematar la faena. Yo me llevé la camara de video, asi que me limite a grabar un poco el ambiente, el tema… hasta que de repente, me empezo a entrar sueño. El primer instante, los primeros segundos, recuerdo pensar algo asi como ‘que curioso, con lo tarde que me he levantado hoy, y ahora pillaba la cama…’ tres segundos mas tarde estaba sentado, inclinado y con las piernas temblorosas con un amarillo de la ostia. Un bajón de tensión, la primera vez que me pasaba, algun amago habia experimentado alguna vez pero jamas tan fuerte, y no se ha vuelto a repetir con esa intensidad. El resto de la gente me miraba y sonreia, pues todos parecian saber lo que era, y los consejos tipicos, ‘eso es normal’, ‘ya veras que se te pasa en un rato’, ‘ve y enjuagaté la cara’, ‘toma algo dulce no vaya a ser el azucar’… pero el resto a su bola y yo que me moria ya casi tumbado en el sofa. La razón, os la imaginais todos, un veintepapeles para celebrar el cumpleaños, el humo, el alcohol, el bizcocho… y la falta de costumbre, pa qué negarlo ;)
El camino hasta la residencia de vuelta, acompañado pero dando tumbos de un lado a otro de la calle, con esas pillé la cama y hasta mañana adios muy buenas.

Hasta aqui, nada que de un modo u otro no le haya pasado a nadie. Ahora viene lo bueno. Yo me levanto al dia siguiente, (llamando dia siguiente a dormir catorce horas y despertarse a las 7 de la tarde), pero con muy muy poquitas ganas de salir de mi cuarto. Molestia en el cuerpo incluida achacable al alcohol, pero molestia que se prolongó y me retuvo sin salir ni a ver la tele. Tanto, que ese fin de semana no salí ni a comer, solo yogures y sandwiches de atún, tanto como que algunos colegas mios pensaban que me habia vuelto a mi casa ese finde. Por suerte, Iñaki y Zulo, adaptados y sincronizados a ese horario, me acompañaron esas 3 noches en las que sencillamente no sali de mi cuarto, pues todo fue ordenador, peliculas y esas esplendidas charlas de horas que tanto echo de menos.

Lo curioso viene el lunes. Iñaki vuelve a llamar a mi cuarto a despertarme, pues ya iba a ser la cena (si si, la cena…) Me empieza a contar algo, y a todo esto me empieza a mirar de arriba abajo… ‘estooo, Rufo ¿tienes puestas botas o algo?’, ‘Nop’, ‘A ver, que me estoy mosqueando, vente conmigo al espejo a mirar una cosa’ (un espejo grande de cuerpo entero que habia en la recepcion de la residencia). Alli que nos presentamos los dos, nos ponemos al lado uno del otro, mirando ambos hacia el espejo, observo, y finalmente proclamo:
-Iñaki, ¿has perdio estatura o que?
-No no, cabronazo, eres tu que me has ganado un palmo…

Un palmo, señores :D. Corroborado, ademas, tanto por múltiples testimonios como por un papelito de la bascula de una farmacia que juraría conservar y debe estar en algun sitio. 4 centimetros más alto, si señor.
El caso es que soy de por sí alto, siempre lo fuí pero el caso es que el estirón lo pegué teniendo 13 años, momento en que alcanzé 1.87, y hasta el incidente protagonista de este post (con 19 años en ese instante), solo habia llegado a unos estacionados 189 cm.
Pues si señor, fuí a una farmacia, me medí y lo comprobé, 1.93, con dos cojones…

No he vuelto a fumar desde aquel dia ;)

Extensión y aclaración: Antes que nadie diga nada, sé de un fenomeno llamado expansión de discos intervertebrales, los discos flexibles de la columna vertebral, que se expanden por la noche al estar en reposo, y se vuelven a comprimir de dia al cargar de nuevo el peso en la columna. Es sabido que diariamenente nos hace ser aproximadamente 1 cm mas altos por la mañana que al anochecer. Este margen disminuye con la edad conforme estos discos pierden flexibilidad. Y es tambien cierto que pasé mucho tiempo en la cama, lo que tal vez pudo exagerar este efecto. Debo añadir, (jodiendo en parte la gracia de la historia) que esa estatura ganada la volvi a perder, pero se me quedó de regalo 1 cm que actualmente me ubica en un 1.90 redondo y precioso de estatura. Sea como sea ¿es normal 4 centimetros? ¿no tuvo nada que ver con el amarillo? ¿queda asi todo justificado? ¿porque aquel dia fuí mas alto que Iñaki si el siempre ha sido más alto que yo? ¿hubo conjunción cosmica aquel dia? ¿volvió algun elfo alguna vez de las Tierras Imperecederas?
Preguntas que quedarán para siempre sin resolver…

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6 comentarios to “El fin de semana que crecí cuatro centimetros”

  1. Niobe said

    Qué conjunción cósmica, ni que leches. El colocón que te pillaste que todavía te dura. Jajajajaja.

    Ahora ya sé porqué desvarías tanto.

  2. A ver si alguien te dio una copa con Agua del Manantial de Fangorn?

    Del amarillo no creo que sea, yo he tenido varios de esos y sigo siendo “de bolsillo”… jejejejejejeje

  3. Dick said

    Yo es que creo k esos porros k os montais no son normales, y tu falta de costumbre colega, algo tuvo que ver ahi. seguro.

  4. Rufo said

    David yo a ti no te habia contao esa historia?

  5. Dremin said

    Yo cuando estoy con ni novia, crezco horizontalmente también muchos centímetros.

  6. virginia said

    Mi hermana era la alta a pesar de ser más pequeña, de vez en cuando se pillaba una gripe tremenda y al levantarse había pegado un estirón. Yo no es que sea enana pero lo parecía a su lado. Jamás me pillaba una gripe de esas, ni tenía fiebre ni nada de nada. Me daba mucha envidia, como ahora esta historia tuya, estoy por hacer un bizcocho, jajaja.

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